En el día a día del taller, algunas dudas aparecen con frecuencia cuando se trata del sistema de inyección electrónica y del control de emisiones. Una de ellas está relacionada con los sensores de oxígeno: ¿por qué algunos vehículos tienen un solo sensor instalado en el sistema de escape, mientras que otros utilizan dos? Y, cuando hay dos, ¿cuál es exactamente la función del sensor ubicado antes y del que está instalado después del catalizador?
Aunque funcionan bajo el mismo principio de medición de los gases de escape, el sensor de oxígeno ubicado antes del catalizador y el sensor de oxígeno ubicado después del catalizador cumplen funciones diferentes dentro de la estrategia de gestión electrónica del motor. Comprender esta diferencia es fundamental para realizar un diagnóstico correcto, evitar la sustitución innecesaria de componentes y ayudar al reparador a identificar el verdadero origen de una falla.
Antes de profundizar en esta diferencia, es importante aclarar un punto que todavía genera dudas en la reparación: no todos los vehículos equipados con catalizador tienen dos sensores de oxígeno. La cantidad y el tipo de sensores utilizados dependen del diseño del fabricante, de la tecnología del sistema de inyección electrónica y de los requisitos de control de emisiones de cada vehículo.
En aplicaciones más sencillas, es posible encontrar un solo sensor de oxígeno, normalmente instalado antes del catalizador. En los sistemas de vehículos fabricados después de 2010, para cumplir con la normativa OBD2-BR, se incorporó un segundo sensor después del catalizador para monitorear la eficiencia del componente.
¿Cuál es la función del sensor de oxígeno?
El sensor de oxígeno, también conocido como sensor lambda, es responsable de medir la cantidad de oxígeno presente en los gases resultantes de la combustión. Esta información se envía a la ECU (unidad de control electrónico), que utiliza la señal para ajustar el tiempo de inyección de combustible.
Este control es necesario porque el motor debe funcionar dentro de un rango ideal de mezcla entre aire y combustible. Cuando existe un exceso de combustible, la mezcla se considera rica. Cuando hay un exceso de aire, se considera pobre.
A partir de la lectura del sensor de oxígeno, la ECU realiza correcciones constantes para mantener el funcionamiento adecuado del motor, buscando un equilibrio entre rendimiento, consumo de combustible y emisiones contaminantes.
Sensor de oxígeno antes del catalizador: el sensor que participa en el control de la mezcla
El sensor de oxígeno ubicado antes del catalizador está instalado en el sistema de escape, generalmente en el múltiple de escape o en la parte inicial del sistema.
Su principal función es proporcionar a la ECU la información necesaria para controlar la mezcla aire/combustible. Por ello, se considera uno de los sensores más importantes para el funcionamiento del motor.
En la práctica, el sensor de oxígeno antes del catalizador analiza los gases que todavía no han sido tratados por el catalizador y permite que la unidad de control electrónico realice ajustes prácticamente en tiempo real. Cuando el sensor identifica una condición de mezcla rica o pobre, la ECU modifica los parámetros de inyección para corregirla.
Al participar directamente en esta estrategia, una falla en el sensor de oxígeno antes del catalizador puede provocar síntomas perceptibles para el conductor, como un aumento del consumo de combustible, pérdida de rendimiento, ralentí inestable y dificultad durante las aceleraciones.
Por lo tanto, en un diagnóstico de taller, el análisis de este sensor debe realizarse de manera cuidadosa, ya que su funcionamiento afecta directamente el comportamiento del motor.
Sensor de oxígeno después del catalizador: monitoreo de la eficiencia del catalizador
El sensor de oxígeno ubicado después del catalizador, cuando está presente, se instala en el sistema de escape, después del catalizador, y cumple una función diferente del sensor ubicado antes del componente.
Su principal objetivo no es controlar la mezcla aire/combustible. Su función es monitorear si el catalizador está realizando correctamente el proceso de conversión de los gases contaminantes.
El sistema electrónico compara la información de los sensores ubicados antes y después del catalizador para evaluar el desempeño del componente. Cuando el catalizador funciona correctamente, la señal del sensor posterior tiende a presentar un comportamiento más estable.
Por otro lado, cuando el catalizador pierde eficiencia, el comportamiento del sensor de oxígeno instalado después de este puede aproximarse al patrón observado en el sensor anterior, lo que indica que los gases no están siendo tratados adecuadamente.
En este caso, el sensor de oxígeno después del catalizador actúa como una importante herramienta de diagnóstico del sistema de emisiones.
No todos los sensores de oxígeno utilizan la misma tecnología
Otro punto importante para el reparador es comprender que existen diferentes tecnologías de sensores de oxígeno disponibles.
Los sensores convencionales, conocidos en el mercado como sensores tipo finger y técnicamente también denominados narrowband, funcionan con una señal oscilante, alternando entre condiciones de mezcla rica y pobre.
Esta tecnología funciona muy bien en aplicaciones tradicionales, en las que la ECU necesita identificar si la mezcla está por encima o por debajo del punto ideal.
Por otro lado, los sensores wideband, o de banda ancha, representan una evolución tecnológica. Pueden medir la relación aire/combustible de manera más precisa y continua, permitiendo un control más refinado de la combustión.
Por esta razón, se utilizan principalmente en motores más modernos, que requieren mayor precisión en la gestión electrónica y en el control de emisiones.
¿Cómo realizar el diagnóstico del sensor de oxígeno?
Con la evolución de los motores y de las normas de emisiones, los sistemas electrónicos se han vuelto cada vez más sofisticados. Para el reparador, esto significa que conocer la función de cada sensor ha dejado de ser solamente un diferencial y se ha convertido en una necesidad.
Antes de sustituir un sensor de oxígeno, es fundamental evaluar el sistema completo: tipo de motorización, tecnología utilizada, señales presentadas por el escáner y condiciones de los demás componentes involucrados en el control de emisiones.
La correcta interpretación de esta información evita sustituciones innecesarias y permite realizar un diagnóstico más rápido y preciso.
Pionerismo y tecnología nacional para acompañar la evolución de los vehículos
La evolución de los sistemas de inyección electrónica también exige que el mercado de reposición acompañe esta transformación tecnológica.
Por eso, MTE-THOMSON desarrolló una línea completa de sensores de oxígeno para vehículos nacionales e importados y es la única industria brasileña que ofrece en el mercado de reposición las cinco tecnologías existentes disponibles en el mercado de reposición.
Pionera en el desarrollo de este componente en el país, la empresa también fue la primera industria en producir sensores de oxígeno 100 % en Brasil, contribuyendo a la nacionalización de una tecnología fundamental para el control de emisiones y para la reparación automotriz.


